La
Expedición de circunnavegación Malaspina 2010 contó con un total de 250
investigadores embarcados en distintas etapas, en los buques de investigación
oceanográfica Hespérides y Sarmiento de Gamboa. Este fue el eje de un proyecto
que fusionó la investigación científica de frontera con la formación de investigadores,
además del fomento de las ciencias marinas y la cultura científica en la
sociedad.
Este
proyecto, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC), recibe su nombre del oficial de la Armada Española de origen italiano
Alessandro Malaspina, quien a finales del siglo XVLLL dirigió la primera
expedición científica de navegación española. Además, llevó al desarrollo del
informe “Plastic debris in the open ocean”
(Escombros plásticos en el océano abierto) a cargo del biólogo y
conservacionista marino Andrés Cózar y publicado por la revista científica Proceedings of the National Academy
of Sciences (PNAS). Este
estudio encontró que el 88 % de
la superficie de los océanos contiene residuos plásticos, lo que sería entre
7.000 y 35.000 toneladas en la superficie del mar abierto, formando superislas
de plástico flotante.
Protección
para el océano
El
océano es enormemente afectado por la cantidad de escombros que contaminan el
agua, pues, según Commonwealth
Scientific andIndustrial Research Organisation (Csiro), una de las más grandes y
diversas agencias de investigación científica en el mundo, la temperatura
global del océano ha aumentado progresivamente en las últimas décadas. Según el
informe ‘State of the Climate – 2012’ (Estado del clima – 2012), desde 1961 se
ha visto un aumento de aproximadamente un grado centígrado, lo que ha llevado a
un aumento del nivel del mar de 25 centímetros por sobre lo normal.
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